viernes, junio 24, 2005

Bienvenida de Jerome Monnet

Bienvenida al “blog” del Taller “Ambulantaje” Ciudad de México

Nuestro Taller, iniciado en noviembre 2003, tiene como propósito utilizar el prisma que ofrece el comercio ambulante para estudiar la producción del espacio público y, más allá, las transformaciones de la vida urbana y de las metrópolis contemporáneas.

Pues, en efecto, esta actividad revela las contradicciones internas y externas entre prácticas sociales, económicas y políticas: se sitúa en el cruce de acciones públicas y representaciones ambivalentes, con una demanda económica sólidamente constituida y un patrimonio de conductas y sociabilidades hondamente arraigado. El comercio ambulante es un fenómeno complejo, productor en pleno del espacio público y urbano. El proyecto cuidará identificar sus elementos y demostrar su ubicuidad, su historicidad, su heterogeneidad y sus dimensiones multiescalares.

Para definir nuestro objeto de estudio, proponemos la siguiente definición: El “ambulantaje” (término acuñado en México) abarca el conjunto de actividades de intercambio económico (venta de bienes y prestación de servicios) que se realizan en un espacio de circulación abierto al público:
- ya sea porque la actividad está autorizada o se tolera temporalmente (los mercados al aire libre; los carritos o “puestos” de frituras o hot-dogs; los voceadores, los limpiabotas, los músicos callejeros o del metro; las extensiones de establecimientos tales como: las terrazas de los cafés o restaurantes, los kioscos de periódicos o flores, los mostradores exteriores de las tiendas, los que exponen sus mercancías en las banquetas, etcétera;
- o bien porque la actividad se impone de manera informal o ilegal (en las ciudades del sur, la mayoría de los vendedores ambulantes de toda suerte de productos en las calles, los autobuses o los metros; puertas, corredores y salas de espera en las terminales, administraciones, hospitales) y a menudo duraderas (puestos en las esquinas o mercados permanentes en el centro de las ciudades).

Todos los gobiernos de las metrópolis de América Latina, en un momento u otro, se han visto confrontados con lo que se ha dado en llamar el “problema del comercio ambulante”, y han puesto en marcha medidas de “reubicación”, “reordenamiento”, “regulación”, “erradicación”, etc. Algunas de estas medidas tienen por objetivo directo y central el comercio ambulante; otras abordan el “problema” en el marco de políticas dirigidas a un objetivo diferente, como la “recuperación”, regeneración o revitalización de los centros históricos, o bien el mejoramiento de la eficacia del transporte. Pero hasta donde se ve, ninguna de estas políticas aborda el ambulantaje desde la perspectiva del comercio y de la prestación de servicios a los habitantes.

Por esta razón, en vez de considerar a priori que el comercio ambulante es un problema, consecuencia exclusiva de las condiciones que supuestamente prevalecen en el Tercer Mundo (pobreza, arcaísmo, debilidad del Derecho y del Estado), hemos elegido abordar el fenómeno desde el punto de vista del servicio que presta, centrando particularmente la atención en los clientes y sus motivos (razones y representaciones). Desde esta perspectiva, la Ciudad de México será nuestro punto de partida para extender metódicamente la observación hacia otras metrópolis, del sur y del norte.

Jérôme Monnet y el Taller de Ambulantaje México
México D.F., diciembre 2004